viernes, 13 de agosto de 2010

Amistades peligrosas

Foto del periódico Ideal en su edición impresa.

A enemigo que huye puente de plata. Eso ha tenido que pensar el Sr. Rojas al ver como el SOE se divide aún más. En contraposición al alcalde que nunca está tenemos al Sr. Rubiales que quiere estar a toda costa. Si solo existiese FUERZA NUEVA ahí que se afiliaría el señorito Luis con tal de poner sus posaderas en el asiento consistorial. Queda claro que de pasar del PSOE a presumir de carné de un partido nacionalista independentista no obedece ni más ni menos que a la obstinada intención de este político de hacerse con el poder por el poder y prueba de ello son las nuevas amistades peligrosas del ex-edil motrileño. El alcalde sexitano es la prueba evidente de que la moral y la decencia política no cuentan a la hora de unas elecciones, Y es el tercer partido político que pisa. Rubiales le va a la zaga y los dos saben perfectamente que lo de tener unos ideales políticos es una milonga que el pueblo no tiene en cuenta y es por eso que se las trae al pairo el presentarse a la alcaldía sea por el partido que sea.

Siempre dije, y lo sigo manteniendo, que en política local, no hay que mirar al partido sino a la persona. Pero resulta que se afilia a este partido porque no le ha dado tiempo a crearse el suyo propio y a medida. Habrá quien diga que Rubiales ha sido un muy buen alcalde para Motril pero a estas alturas de siglo, a estas bajuras de la política motrileña no habrá buen alcalde mientras no sea un edil que revitalice de verdad el turismo, mientras no de las oportunidades necesarias para un buen tejido empresarial, mientras sea el mamporrero del alto mando en su partido y no sea capaz de poner contra la espada y la pared al mismísimo presidente del gobierno si las autovías no se acaban. Calles bonitas, rotondas, limpieza…. Eso para mí no es ser un buen alcalde porque a un alcalde mediocre es lo mínimo que se le debe de exigir.

¿Revitalizar la costa? ¿Cómo? Si cuando pudo no lo hizo. Cuarto y mitad de milongas con tufo de timo de la estampita. El Sr. Rubiales cumplió con una etapa política y agua pasada no mueve molinos. Si no se sabe estar en la oposición no se tiene autoridad moral para estar en la alcaldía. Se largó a hacer las Américas en los despachos reservados para los ediles caducados pero le salió rana y vuelve como el hijo pródigo.

Con el mesías se van doscientos acólitos que a la postre solo aspiran al pago de favores y no importa cambiarse los carnés como el que se cambia de calzoncillos o bragas, según sexo y costumbres. La cuestión es el poder a toda costa. Lo malo no es que existan políticos indecentes lo malo es que les votamos.