sábado, 6 de febrero de 2010

El hombre para el estado


Insisto una y otra vez en que no soy persona catalanofóbica, es decir, no tengo fobia a los catalanes y me niego a ser tratado como tal porque, en todo caso, si sufro alguna fobia localizada en la Generalitat de Catalunya, es fobia hacia la clase política extremista catalana y en todo caso fobia democrática (faltaría más).
Una de mis máximas que con los años se ve corroborada día a día es que “aquello que critiques es aquello en lo que te convertirás”.

Hagamos un poco de historia: Los Reales Decretos de la Nueva Planta fueron un conjunto de decretos promulgados por Felipe V por los que, entre otros, se reordenaba el territorio nacional y por la parte que le tocó a Cataluña también acometían reformas sobre el uso del catalán. El decreto que cambió las normas del uso del catalán se dictó el 9 de Octubre de 1755 y se publicó en Real Cedula el 16 de Enero de 1.716. Este decreto, en su punto número 5, relegó a un segundo plano al catalán imponiendo como lengua oficial para cualquier trámite administrativo el uso del castellano. Preguntemos a cualquier ciudadano español, no radical y medianamente cuerdo, y verán como la mayoría catalogan este pretérito decreto como injusto. El único atenuante que, en mi humilde opinión, se le puede aplicar a este decreto es que está promulgado en una época y en un contexto totalmente distinto al actual y en pleno siglo XXI sería impensable.



¿Qué sería impensable? ¡Craso error el mío.! Hoy en día lejos de ser impensable es lo que está ocurriendo y les cuento:

El pasado 27-01-10 en los distintos medios de comunicación escritos leo lo siguiente:
El catalán será la lengua predominante en el Ayuntamiento de la capital catalana. Desde las comunicaciones internas hasta las notificaciones al ciudadano se harán obligatoriamente en esta lengua. Estas son algunas de las medidas que recoge el nuevo reglamento de Usos Lingüísticos de la Lengua Catalana del Ayuntamiento de Barcelona, que ha sido aprobado en la comisión de presidencia del consistorio, con el voto a favor de PSC, CiU, ERC y ICV-EUiA. El Partido Popular lo ha votado en contra.

La aprobación se ha producido después de que se resolvieran las alegaciones en la Comisión de Presidencia, Territorio y Función Pública. En un principio se hablaba del "uso preferente", pero una enmienda de ERC llevó a la imposición del catalán.
Con la nueva normativa el consistorio deberá usar obligatoriamente el catalán en su funcionamiento interno y que todas las comunicaciones y documentos que emita a terceros -incluso a otros puntos de España- deberán como mínimo incluir el catalán.
"El país y la ciudad es suficientemente madura para entender que el catalán debe tener una presencia segura en la capital del país y de uso preferente en relación a las otras lenguas", ha explicado el líder de ERC en el Ayuntamiento, Jordi Portabella.


Nadie podrá negarme que el desprecio con que Felipe V trató al catalán es directamente proporcional al desprecio de las instituciones catalanas hacia el castellano. Si bien el desprecio de las instituciones catalanas y por tanto de sus políticos tiene un componente, para mí, bastante más perverso y no es otro que hacer uso de la democracia para imponer una actitud totalitaria propia de otros tiempos.

Me enerva y me rebelo contra cualquier uso del extremismo más siniestro y este es un claro ejemplo, el cual puede ser adornado por otros muchos y ahí va otro:

"El pleno del Parlament ha admitido a trámite el nuevo Código de Consumo de Cataluña, que prevé un endurecimiento de las sanciones por no rotular en catalán. Todos los grupos han votado a favor, excepto PP y Ciutadans que se han opuesto con enmiendas a la totalidad.

La nueva normativa establece que cualquier comerciante que no rotule o realice las facturas, contratos, instrucciones, folletos publicitarios o presupuestos de su comercio al menos en catalán puede ser multado hasta con 10.000 euros, cuando hasta el momento el castigo alcanzaba como máximo los 3.000.

Además la norma establece el precepto de la "disponibilidad lingüística" que obliga a los comerciantes a cumplir el deber de responder en catalán a los consumidores que se les dirijan en este idioma."


Ese mismo día leí otras muchas noticias sobre asuntos que concernían a la vida pública española de toda índole y cuanto más leía más me di cuenta de que todos estos políticos que se apuntan al carro del “y yo mas” no son estadistas ni políticos vocacionales, tan solo aprovechan modismos y circunstancias que menoscaban la verdadera esencia de la política propia de la democracia que consiste en ser votados por un grupo de ciudadanos pero gobernar para todos sin excepción.

Algo grave y preocupante pasa cuando a un ex juez se le multa con 570 euros por agredir a su mujer y por no rotular en catalán la multa es de 10.000 €. La prostitución y perversión de la política llega a unos extremos propios de quien un día dijo esto:

"Todo en el estado, todo para el estado, nada fuera del estado, nada contra el estado". No es ya el estado para el hombre, sino el hombre para el estado.

¿Quién lo dijo? Entreténganse averiguándolo y verán que quien lo dijo fue una persona totalitaria.

Una lengua no se impone. Simplemente hay que amarla y respetarla. Pero ni Felipe V ni los politicos catalanes se han enterado todavía y sospecho que ni el primero ni los últimos harán nada para recapacitar. El primero por muerto y los otros porque simplemente se la suda.