lunes, 1 de febrero de 2010

Política al Roquefort


Que la política es un mal necesario ya lo sabíamos, que huele a podrido también pero que además el olor se airee provocando nauseas ya me parece el colmo. Por un lado Esperanza Aguirre, mujer aguerrida como ninguna y arpía como la quemas es pillada aireando su maquiavelismo mas putrefacto para joder a un compañero suyo y por tanto para joder a los votantes peperos que depositaron su confianza en el………, ¿Cómo lo llama Doña Espe? a si, el hijo puta. Encima al bueno de Gallardón le hacen tragar su dignidad con polvorones para que no ponga el grito en el cielo. Y lo peor es que quien se los hace tragar es otro indigno cobarde que no es capaz de poner paz en su casa dejando que se lo coman con sopa boba. Se llama Mariano Rajoy por si alguien no ha caído en la cuenta de que la cabeza visible en ese nido de cuervos se llama así y que de jefe del partido tiene más bien poco.

En la otra orilla tenemos a nuestro gobierno, que se lava constantemente las manos como Pilatos y en un alarde de talante deja que sindicatos y patronal se despellejen vivos poniendo como escusa que han de ser las partes las que lleguen a un acuerdo sin intervención estatal dejando totalmente indefensos a los millones de parados y a los aspirantes a parados esperando que por desangramiento una de las partes ceda.
La que no cederá será la parte sindical que con una sobredosis de dinero se sienten tan atragantados con tanto que no pueden articular palabra. Recuerdo los tiempos de Felipe González en los que por menos le montaron, si no me equivoco, cuatro huelgas generales y aquí por ahora parecemos vivir sedados por unas prestaciones que son pan para hoy y hambre para mañana. Mientras tanto los vendidos de los sindicatos miran para otro lado apuntando su arma a la patronal y haciendo de guardaespaldas del PSOE cuando es obvio que la crisis es de todos y para todos y la obligación de estos es exigirle al gobierno una política clara, concisa y sin devaneos, en definitiva, una buena política económica.

Mientras, en mi pueblo, los socialistas se dan de puñaladas los unos a los otros a base de mociones de censura en un “quítate tu pa ponerme yo” que solo sirve para hacer bueno el refrán que dice “a rio revuelto ganancia de pescadores” y por tanto quienes se frotan las manos son los que ven el circo romano desde la barrera, es decir, los peperos.

Esta forma de hacer política apesta y no por ser política con D.O. Roquefort sino porque no se siguen las instrucciones del embase y al final alguien acabará intoxicado y teniendo en cuenta que el único consumidor es la sociedad española será esta la que acabe, como mínimo, con sarpullido.